El Observatorio de Bioética mantiene “dudas morales” sobre el estudio de Carlos Simón

Justo Aznar asegura que el éxito en la fecundación disminuye al quitar una célula al embrión
11.04.09 –
“No veo factible que la nueva línea celular VAL 10 B solucione los problemas éticos. Teóricamente no se destruye el embrión, eso es cierto, pero en la práctica es difícil que se le pongan medios para sobrevivir. Es un avance y, nosotros, desde el Observatorio de Bioética, como científicos, nos alegramos de que se produzcan avances… pero hay que señalar que es un avance en el sentido que se deriva de una blastomera de un embrión viable; pero eso no significa que viva, pues para que viva hay que implantarlo”. Ésta ha sido la respuesta del Observatorio de Bioética-Instituto de Ciencias de la Vida al resultado de la última investigación del Centro Príncipe Felipe de Valencia, que esta semana comunicó a la prensa la obtención, por primera vez en Europa, de células madre sin destruir el embrión.

Carlos Simón, responsable de la investigación de esta nueva línea que se denomina VAL 10 B, explicó a mediados de esta semana que el éxito se ha logrado mediante el aislamiento, a través de la aplicación de técnicas de micromanipulación con un láser, de una de las denominadas blastómeras, una de las siete células en las que se compone el embrión en su tercer día. Cada una de las células blastómeras del embrión tiene el potencial de dar lugar a cualquier célula del cuerpo, mientras que el embrión puede continuar su desarrollo normal tras este procedimiento.

Las células IPS
Justo Aznar, director del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, recordaba que la técnica de fecundación in vitro posee una eficencia del 20%. “Un embrión de siete células, si se le retira una, es viable. Puede vivir. Ahora bien, si tenemos en cuenta que la fecundación in vitro posee un 20% de éxito, las posibilidades se van a reducir aún más puesto que de las siete células de que se compone el embrión en sus primeros días le hemos retirado una célula”, apuntaba, y añadía acto seguido el siguiente argumento: “Se reducen las posibilidades de que ese embrión viva. Poco matrimonios lo autorizarían. Otra cosa es que se descongele el embrión y luego no se implante, lo cual también mantendría el debate. Lo fundamental es dar con una mujer, con un matrimonio, que permita eso, puesto que es más segura la implantación si no le quitas esa célula”.

Tras la crítica, Aznar propone la alternativa: “La realidad pasa por el uso de las células IPS, que son células adultas reprogramadas (a comportarse como células madre embrionarias). Para curar son mejores las IPS pues son más controlables y compatibles. De hecho, en el mismo Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) hace reprogramación celular”.

Carlos Simón, responsable del equipo de investigadores del CIPF, había señalado que el hallazgo de la VAL 10 B anulaba los debates éticos planteados hasta la fecha: “Hemos conseguido una mejora técnica que permite quitar el debate”. El investigador valenciano también había matizado en rueda de prensa que siempre existirán “debates éticos y morales” sobre estas investigaciones, aunque ha indicado que el objetivo de su equipo ha sido “obtener la mejor fuente de células madre”, en este caso sin destruir el embrión.

El pasado año dos grupos de investigadores consiguieron producir células madre embrionarias a partir de células de la piel humana. Los científicos, dirigidos por dos de los principales expertos internacionales en células madre, James Thomson y Shinya Yamanaka, reprogramaron células adultas hasta llevarlas a un estado “pluripotencial”, capaz de dar lugar a los distintos tipos de células del organismo humano.

Justo Aznar quiso reforzar su argumento sirviéndose de las investigaciones de ciertos científicos:. “Gran parte de los investigadores desde 2004, cuando lo hizo Berlinski, lo ven más fácil y sin ninguna dificultad ética. Las ITA, además de más fáciles, son más baratas”.


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